Mensaje dominical

5to DOMINGO DE PASCUA

EVANGELIO: Jn 15, 1-8

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.

Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, sino permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada.

Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

COMENTARIO: P. Manel Morancho, sdb

Jesús se define como la vid verdadera (la cepa), mientras a sus discípulos los llama los sarmientos (las ramas) que deben estar unidos a la vid para poder dar fruto y evitar ser cortados. Es decir, la razón de ser del seguidor de Jesús radica en recibir de Él la forma de ver, de pensar y de actuar, de tal manera que corra por la existencia del cristiano la vida del Maestro, como corre la savia de la cepa por los sarmientos.

Para el pueblo de Israel el símbolo de la vid (y de la viña) era algo consistente y profundo: Tras haber salido del país de Egipto, se quejan a Moisés por no hallar lo prometido: «Una tierra que mana leche y miel y que tiene abundantes campos y viñedos». Cuando se establezcan en Canaán, en la tierra prometida, valorarán tanto los viñedos que estos pasarán a simbolizar al Pueblo de Israel, de tal forma que el viñedo es el pueblo, y Yahvé, el viñador.

Tomar la savia de Jesús es asimilar su modo de pensar para realizar las mismas obras que él realizó. Y esto implica: aplicar el análisis que él hizo de la sociedad de su tiempo, las motivaciones que tuvo para iniciar su actividad, la posición que tomó frente a las estructuras de poder de su momento y definirse por los pobres, oprimidos y marginados.

El cristiano es el sarmiento que ofrece vida a los demás. Por su mediación, muchas personas crecen de forma positiva y tienen vida en abundancia.

La savia de Jesús también debe vivificar la cultura de nuestro tiempo para que dé frutos abundantes.

Se trata de una unidad total entre Jesús y nosotros, porque fuera de Él no hay vida, nuestra vida se seca, se muere.

Algo así nos viene a explicar la historia que se titula: Un secreto de amor.

Mientras hojeaba su “dossier matrimonial”, el diablo observó con enojo que todavía quedaba una pareja sobre la tierra, que vivía en amor y concordia.

Entonces se decidió a hacer una inspección.

Se trataba en realidad de una pareja sencilla. Sin embargo emanaba tanto amor en torno a ellos que daba la impresión de que fuese una eterna primavera.

El diablo quiso conocer el secreto de aquel amor.

No hay ningún secreto, le explicaron los dos. Vivimos nuestro amor como una competencia: cuando uno de los dos se equivoca, el otro asume la culpa; cuando uno de los dos obra bien, el otro recibe las alabanzas; cuando uno de los dos sufre, el otro recibe el consuelo; cuando uno de los dos se alegra, el otro se complace. En fin, siempre competimos a ver quién llega antes.

Al diablo le pareció que todo esto era bastante tonto. Por consiguiente se marchó sin hacerles ningún daño.

Y por eso pueden existir todavía parejas unidas y felices en la tierra.

El secreto de todo cristiano está en que… más que hacer cosas por Jesús, la vocación cristiana es que Jesús pueda hacer las cosas en nosotros, porque permanecemos unidos a Él. Esta unidad y este amor a Jesús nos permitirán estar bien alimentados de su misma vida.

“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará”. Lo que decía, lo hacía, y por eso la gente lo admiraba.

Para permanecer bien unidos a Él tenemos la oración que es imprescindible para todo seguidor de Jesús. Tenemos su Palabra que escuchamos cada domingo y tenemos la Eucaristía de la cual nos alimentamos.

Que esta savia nunca nos falte y nuestra vida será auténtica y tendrá sentido.

Que así lo vivamos. Se lo pedimos con fe al Señor.

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