¿Hablamos mal de los demás?

¿Hablamos mal de los demás?

Quien juzga a un hermano, se equivoca y terminará por ser juzgado del mismo modo. Dios es “el único juez” y quien es juzgado podrá contar siempre con la defensa de Jesús, el primer defensor. Esta ha sido la reflexión que el santo padre Francisco ha meditado hace pocos días en la Santa Misa que suele celebrar en Santa Marta.  Con frecuencia, podemos caer en esta debilidad que tanto daño hace  al que la realiza como al que la sufre, ya sea una persona o una comunidad.

El juzgar al otro, hace mucho daño ya que se equivoca al “usurpar un lugar y  un rol que sólo le corresponde a Dios”. El que juzga lo hace enseguida, mientras que Dios para juzgar “se toma su tiempo”. Además, sigue el Papa, se confunde ya que está “tan obsesionado con aquello que juzga que no se da cuenta de la viga que él tiene y llega a confundir la realidad con la fantasía”.

Qué hermoso es tener la actitud de Jesús que nunca acusa sino que defiende. Por eso, “si nosotros queremos ir en el camino de Jesús, más que acusadores debemos ser defensores de los otros ante el Padre. Todo esto no significa que haya que aprobar lo que éticamente esté mal, ya que, como Jesús, hay que estar con el pecador pero no con el pecado. Se debe orar por el hermano pero no juzgarlo. El Papa ha pedido al Señor que “nos dé la gracia de imitar a Jesús intercesor, defensor, abogado nuestro y de los demás”.

Estamos en un tiempo vacacional en donde procuramos descansar un poco más de tantas tareas y responsabilidades que tenemos… ¿Por qué no descansar de todo aquello que vaya contra el hermano: chismes, bretes, mentiras? Pienso que el verano puede ser un buen momento para “cargar las pilas”, cuidar un poco más lo que decimos cuando hablamos de los demás y respirar un aire más puro.

Les deseo unas felices vacaciones según Dios.

Con el aprecio de siempre.

P. Miguel Ángel Fernández, sdb

Delegado de los Salesianos en Cuba

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