Caminando…

Caminando…

El gran poeta  español, Machado,  nos dijo que: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. La poesía nos lleva a apreciar y a experimentar la gran riqueza que la vida encierra. Es una lástima que dediquemos tan poco tiempo a la sana lectura y, concretamente, a la poesía. Si bien es verdad que primero hay que vivir y después filosofar, también es necesario el cultivar cierta sensibilidad hacia lo bello, lo estético; si no es así, poco a poco nos embrutecemos ya que se llega a perder ese espíritu de contemplación  que es característico del ser humano.

Muchos escritores han comparado la vida humana como un camino en el que unos pasan sin darse cuenta de su realidad y otros saben contemplarla siendo protagonistas de ella. Unos se suben al tren de la vida y se dejan llevar; otros, saben contemplar los acontecimientos que van surgiendo e incluso son capaces de construirlos. ¿De qué lado estamos?

En la mayoría de los países se hacen romerías, peregrinaciones hacia algún santuario, ermita, así como subidas a ciertas montañas que implican una preparación, un desarrollo y una evaluación final. Nuestra vida también tiene mucho de camino, de peregrinaje. La figura sinuosa del río, nos da la imagen de nuestro caminar. Las fases por las que pasa el río: nacimiento, desarrollo, desembocadura, las podemos aplicar a la vida; y es que la naturaleza es una gran maestra. Depende de nosotros el aprender la “lección de la vida”.

Feliz Cuaresma 2014

Con el aprecio de siempre

p. Miguel Ángel Fernández, SDB

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