Crisis y Resurrección

Dicen que cada uno “cuenta la feria como le va en ella”. Cuando hablamos de crisis en nuestro querido planeta es muy posible que no se hable con los mismos parámetros ya que unos se refieren exclusivamente en términos económicos y otros a necesidades existenciales. Los primeros se quejan de que sus ganancias, que son millonarias, han “descendido”; los otros afirman que no se puede vivir con un CUC al día. Para casi dos tercios de la humanidad esta situación de supervivencia es algo crónico; nacieron, vivieron y, es posible que mueran en esta situación.

El otro día vi un documental en el cual se expresaba que nuestra querida casa planetaria está sufriendo los embates de un estilo de vida que está poniendo en grave riesgo su equilibrio ecológico. Ante una situación de clara injusticia como la que vivimos, el Papa Francisco en Cagliari (Cerdeña-Italia) el 22 de septiembre de 2013 afirmaba que la “crisis que estamos viviendo no es sólo económica, es también ética, espiritual y humana”. En dicha crisis, entran de lleno los jóvenes y los ancianos como conjuntos más vulnerables y que suelen caer en el “descarte”.

Si lo anterior es cierto, no debemos “dormirnos en los laureles”. La Iglesia da una respuesta a estas necesidades tan fundamentales del ser humano como son el alimento, la vivienda, la cultura, la educación, el trabajo justo, el tiempo libre… La fe cristiana no cae en el “tremendismo” o en las profecías de “mal agüero”. Sin caer en un falso triunfalismo, podemos decir, que donde hay necesidades básicas como las ya dichas, existen personas creyentes y no creyentes que dedican sus vidas a mejorar otras vidas. Y es que es mejor “encender una luz que quejarse de la oscuridad”.

Acabamos de entrar en el Tiempo Pascual. En él se nos invita a morir para que otros tengan una vida un poco mejor, y a no quedarse en la mera contingencia de las cosas sino a mirar a la trascendencia como final del camino. Eso es lo que hicieron las primeras comunidades cristianas y tantas otras que nos han precedido. Mejor “con Dios que sin Él”.

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN 2014!

Con el aprecio de siempre,
Miguel Ángel

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