Jóvenes, sueñen a lo grande.

Jóvenes, sueñen a lo grande.

Queridos amigos:

Llegue a todos ustedes mis saludos de amigo y hermano. Iniciar esta experiencia de animación a nivel de delegación en Cuba lo leo en una doble perspectiva: primero como propuesta y regalo que Dios me ha confiado para seguir dando vida y acción al carisma salesiano, y en segundo lugar, lo considero un gran desafío que he vencer con la ayuda de cada uno de ustedes, que día a día, trabajamos juntos para nuestros jóvenes.

La presencia de Francisco en nuestra tierra cubana ha sido para todos, creyentes y no creyentes una experiencia gratificante. Sus palabras, sus gestos, su persona constantemente nos movió a la reflexión, nos interpeló para bien. Cada una de sus intervenciones, estaban cargadas de esperanza, de alegría, y de un gozo inexplicable. Nadie que le escuchaba quedaba igual, cada palabra, cada frase que salía de su boca provocaba un eco interminable en miles de personas que fueron a escucharlo. Hoy todavía esas palabras y frases siguen resonando en calles, establecimientos públicos, en los medios de transporte, en las familias y en los hogares, en nuestras comunidades.

Personalmente haré uso de algunas de esas palabras y frases del Santo Padre y las aplicaré a nuestra misión apostólica en medio de nuestros jóvenes.  Las considero necesarias para meditarlas, transmitirlas y hacerlas vida en nuestros ambientes salesianos (Oratorio-Centro Juvenil, Escuelas de Formación Humana, en nuestras Parroquias y Comunidades).

Un joven tiene el derecho a soñar, tiene el derecho a proyectar su futuro, allí donde quiere dar lo mejor de sí y al servicio de los demás. Nosotros como Familia Salesiana hemos de propiciarle y de alimentarle este derecho. Juan Bosco soñó con tan solo nueve años y su sueño se hizo realidad. ¡Nosotros formamos parte de ese sueño! Soñemos como don Bosco, afanémonos por lograr lo que soñamos siempre buscando el bien del otro, porque hay sueños y sueños… Hagamos soñar a nuestros muchachos, así dice el papa Francisco: “El joven que no es capaz de soñar está clausurado en sí mismo, encerrado en sí mismo. Sueña que el mundo puede ser distinto. Sueña que si tú pones lo mejor de ti, vas a ayudar que ese mundo sea distinto. Cuenten, hablen de las cosas grandes que desean, porque cuanto más grande es la capacidad de soñar y la vida te deja a mitad de camino, más camino has recorrido”

No nos encapsulemos más, por favor, no nos encerremos más en nosotros mismos pensando que así está todo bien y no hay que hacer nada más o no hay que hacerlo de otro modo, no queremos renovarnos, no queremos crecer, no queremos superarnos, el conformismo nos consume los huesos poco a poco hasta que sin notarlo nos deja inválidos. Sueña que juntos y con nuestros jóvenes que son los protagonistas de este sueño de don Bosco podemos marcar la diferencia, podemos liberarnos de lo que nos estatiza y hacer juntos un mundo nuevo, porque Jesús es novedad siempre.

El que es capaz de soñar, se dispone a servir, se da enteramente sin esperar nada a cambio, se da porque en el darse se encuentra y encuentra el sentido de esta vida. “Quien quiera ser grande, dice el papa, que sirva a los demás, no que se sirva de los demás… La vida auténtica se vive en el compromiso concreto con el prójimo, es decir, sirviendo. Servir significa, en gran parte, cuidar la fragilidad… es lo que Jesús nos propone mirar y nos invita concretamente a amar”

Servir fue lo primero y más importante para don Bosco. Servía a sus jóvenes y lo hacía con amor, con pasión, con amorevolezza. Servirles le acarreó tiempo, sacrificios, sufrimientos, pero a pesar de ello, no dio un paso atrás ni acometió empresa alguna que no tuviera por objeto la salvación de sus muchachos, por ellos se dio todo, por ellos ofreció su vida. Aprendamos de este gran santo de los jóvenes. Regalémonos tiempo para hacer de nuestro esfuerzo y dedicación espacios de encuentro personal entre el Jesús que llama y el joven que le responde. Nuestros muchachos nos esperan, ellos nos necesitan para crecer, para dar el salto hasta Jesús. “El servicio siempre mira el rostro humano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la padece y busca su promoción como ser humano. Por eso el servicio nunca es ideológico, ya que no sirve a ideas, sino que se sirve de personas”

El 4 de abril del 2016 iniciaremos un año jubilar para agradecer a Dios por estos cien años de historia, de educación y de amor al servicio de nuestros niños, adolescentes y jóvenes, por la presencia ininterrumpida del carisma salesiano en Cuba. Cien años que festejaremos en el 2017 en la ciudad de Camagüey por ser allí donde se llevó a cabo la primera fundación salesiana. Esperamos contar con la presencia de Don Ángel Fernández Artime, Rector Mayor de los Salesianos de don Bosco. Cien cumpleaños que celebraremos aquí en la tierra pero que también se celebrarán en el cielo. ¡Gracias a todas y todos los que han hecho posible este sueño en nuestra querida y siempre amada Cuba!

Fraternalmente,

Padre Wilgen Cancio Alvarez, SDB.

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