LA MADRE Y LA VIDA

Una de las primeras palabras que aprendemos los seres humanos es la de mamá. Hablar de ella es sentir la ternura, la protección y el cariño. Por ello, hablar de nuestra madre es hablar de vida, de gratuidad. Algunos no la podemos ya abrazar como lo hacíamos antes, porque ya llegaron a la meta que es Dios. Recuerdo que cuando era niño, solía recostar mi cabecita en el brazo grueso de mi madre; era una sensación muy especial que me daba  una gran  tranquilidad; y es que nada hay más lejos que la palabra mamá y la palabra muerte.
Hace unos años, en la Parroquia de La Caridad, se llevó a cabo una gala que la titulamos: “Porque amamos la vida”. La recuerdo con cariño, ya que hubo una gran participación de toda la comunidad en favor de la vida. Nada hay más sagrado que ella. Pero este tesoro único es muy débil y vulnerable. Cada día sentimos los ataques a la vida de maneras tan diversas: abortos, eutanasias, suicidios, asesinatos, maltratos, desprecios… No deberíamos acostumbrarnos a ellos como si fuera una realidad ineludible. En el inicio de la Gala, que he citado anteriormente, se decía que la vida es la existencia misma de todo lo creado por un Padre Misericordioso, que según nos explica el libro del Génesis, creó el cielo, el mar, la tierra y todos los animales. Como culminación de todo lo creado, llevó a cabo su obra maestra: El hombre y la mujer.
Cada vez que atacamos la vida, atacamos a la madre, nos denigramos como personas y como sociedad. ¿Por qué no decidirnos a apreciar el don de la vida y respetarla y cuidarla con cariño? Pienso que si así lo hacemos empezará a cambiar nuestro mundo y estaremos creando los cimientos para la construcción de una sociedad más fraterna, justa y reconciliada. ¿No les parece la mejor inversión?
Este mes de mayo nos sentimos más cerca de la Madre y de las madres. Ella nos dio a Jesús, el Salvador del mundo. Dios apuesta a favor de la vida; es más,  Él es LA VIDA.

Termino con un poema que me gustó cuando lo leí por primera vez:

“Un niño al nacer, en su primer llanto, expresa,
como sublime canto, el derecho a la vida.
Un día lloré sin saber aún quién yo era.
Mi llanto tierno desde la inocencia avisaba
a los presentes que padres como los míos
respetaban el derecho de nacer.
Un llanto que como mi primer canto
daba gracias a Dios por el don de la vida”.

¡Feliz mes de María; feliz día de las madres!

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