Y la Vida venció a la muerte…

Y la Vida venció a la muerte…

Tuve la oportunidad de participar en el Campo Bosco de 1992. Para llegar a Italia pasamos por esas inmensas montañas que son los Alpes a través de largos túneles. Por las noches, me gusta mirar las estrellas y pienso que esa luz que nos llega de ellas provienen de algunas que ya no existen. Me surgen  algunos pensamientos en cuanto a la inmensidad de las distancias del universo, con respecto al tiempo en el que surgieron las montañas… Son millones de años de existencia y de años luz de distancia… Mientras que la vida del ser humano es muy breve. A pesar de ser tan corta nuestra vida, sólo ella puede pensar y darse cuenta del paso del tiempo.
Actividades como el amar, sentirse amado, hablar, tener sentido de la introspección, de apreciar la música, de componer esas partituras universales, de construir las inmensas catedrales, de sentir la poesía, de tener un sentido trascendente de la vida son exclusivas (por lo menos que sepamos hasta ahora) del ser humano.
Por ello, admiro la vida, la capacidad de superación que muchas personas tienen y la donación de ellas. La Pascua, es una apuesta por la vida y todo lo que ella implica. Y el amor de Dios se desbordó y hemos sentido su luz que ha iluminado la oscuridad de nuestros sepulcros y de nuestra muerte. Por ello, y respetando otras opiniones, el Paso del Señor nos ha marcado de inmortalidad ya que vence a la muerte en su  terreno y, a la vez, vence nuestra propia muerte… ¿No se debiera publicar esta noticia en todos los medios de comunicación del mundo? ¿Acaso hay alguien que pueda darnos tanto? Dios sólo nos pide una condición: que le amemos ya que “amor con amor se paga”.

¡FELIZ RESURRECCIÓN PARA TODOS!

P. Miguel Ángel Fernández, sdb
Delegado de los Salesianos en Cuba

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