Con una Misa al pie del tamarindo…

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Santa Clara, 15 de julio.- Igual que aquellas 18 familias remedianas que llegaron a las tierras del Ato de Antón Díaz el 15 de julio de 1689, los actuales pobladores de la villa que llamaron Santa Clara iniciaron la jornada de celebraciones por la fundación de la ciudad con una Eucaristía.

Este año, coincidiendo con el día domingo dedicado al Señor, el obispo Monseñor Arturo González invitó a glorificar con gozo esta fiesta, a poner en prácticas las palabras del Evangelio: “ir de dos en dos y dar testimonio” y a anunciar a la ciudad la fe de nuestros antepasados que con gratitud y esperanza construyeron la ciudad hace 329 años. En su homilía, también agradeció la labor del padre Eduardo Marroquín, Salesiano de Don Bosco que llegó a la ciudad en el 2012 para continuar el trabajo pastoral y educativo del venerable padre José Vandor y que parte hacia otra casa salesiana en Cuba.

Al concluir la ceremonia cívico-religiosa en la iglesia del Carmen, fuera se reunieron las autoridades políticas junto al resto del pueblo en una gala cultural extendiéndose las actividades al resto de la ciudad.

En el aniversario 300 de la fundación de la ciudad, el entonces obispo de la diócesis Monseñor Fernando Prego, rescató esta linda tradición convocando a los fieles pilongueros cada 15 de julio en la Santa Iglesia Catedral, celebración que se ha trasladado a la iglesia Nuestra Señora del Carmen anclada en el parque que muestra con orgullo un árbol de tamarindo junto al monumento que recuerda a los habitantes de San Juan de los Remedios. Nuevamente la Gloriosa Santa Clara y sus hijos comenzaron bien temprano dando gracias a Dios por las bendiciones recibidas y pidiendo con fervor que la ciudad lleve con orgullo su nombre.

Por Caruchy Castellanos

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