El padre Juan Manuel Fernández Triana, camino al paraíso

P. Juan Manuel Fernandez Triana

Santa Clara- El 9 de marzo a las 8:40 de la mañana en la ciudad de Maimi, Estados Unidos, partió a la casa del Padre Juan Manuel Fernandez Triana, sacerdote, un joven santaclareño que creció en la parroquia salesiana de la ciudad Nuestra Señora del Carmen. El último de cinco hermanos, hijo querido de Nelia y José, salesianos cooperadores que entregaron a la Iglesia junto a Juan otro de sus hijos ordenado sacerdote: Julio Alberto. El padre Juan Manuel era el encargado de la Capilla del Capiro y sus comunidad cercanas así como la secretaría ejecutiva de la comisión de cultura de la Conferencia de Obispos de Cuba. Llevaba y coordinaba la comisión de cultura del obispado de Santa Clara y la dirección de la biblioteca García Garófalo de esta institución.

Estuvo varios años de formación como seminarista con los Salesianos de Don Bosco y posteriormente trabajó en el Centro Provincial de Patrimonio de la ciudad de Santa Clara. En 3 de mayo del 2015 fue ordenado sacerdote por el obispo Monseñor Arturo  González Amador, amigo cercano, pastor celoso de su rebaño, quien el confió hacer puentes a través de la cultura entre la Iglesia y todo el pueblo.

El padre Juan, el que enseñaba con pasion la historia de la ciudad, el filosofo empedernido, el amante de la cultura, el promotor incansable de la causa del  padre José Vandor. Su vida estuvo fuertemente marcada por el carisma salesiano donde la alegría y el acompañamiento a los jóvenes lo hizo testimonio viviente en su estilo pastoral. Por eso, no es casualidad que Juan nos haya dejado físicamente un 9 de marzo, día en que santo Domingo Savio, uno de los niños de Don Bosco, moría con una sonrisa en sus labios; que su pasión la viviera un viernes de cuaresma junto a su madre y sus hermanos. Es, sin lugar a dudas, una Pascua adelantada.

Consuela saber que estará junto a su padre Cheo Fernández, cerca del Venerable José Vandor, san Juan Bosco, la Madre Auxiliadora y tantos otros que lo han acompañado en este difícil camino pero que lo transitó con total serenidad hacia una buena muerte.

Que el dolor y la tristeza de estos días no opaquen las enseñanzas dejadas por Juan y las ansias de vivir siempre alegres.

Por Caruchy Castellanos

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