Felices los antillanos

Felices con Don Bosco

Concluyó la experiencia de convivencia “Felices con Don Bosco” y las redes sociales estallan de recuerdos, pero también las fibras del corazón dan testimonio de un encuentro memorable. La Pastoral Juvenil de la Inspectoría de Las Antillas selló una página en la historia salesiana de esta porción de tierra, al convocar a jóvenes de las tres islas que conforman la Provincia de Las AntiIIas. El eco resonó en más de 200 jóvenes dominicanos, cubanos y puertorriqueños que se reunieron en la capital cubana para reafirmar a tono con el Rector Mayor de los salesianos que ¡somos familia!

Las jornadas de Eucaristías matutinas, temas de formación, paseos, galas artísticas suplieron las incertidumbres de los pasos previos a la cita y la inquietud de los organizadores ante un evento sin precedentes en la Iglesia cubana. Desde los primeros saludos en el aeropuerto hasta los últimos minutos de despedida se vivió un clima de fraternidad y espiritualidad juvenil, aun cuando se imponía obviamente el encuentro de culturas distintas. El ritmo de conga abrió la brecha:

“hoy se une la familia salesiana,

Cuba, Puerto Rico y Dominicana”

…Y un mar de alegrías sobrevino en cada actividad. La vetusta y encantadora Habana Vieja fue testigo de la primera jornada con un rally que hizo recorrer a los muchachos por sitios históricos de la antigua ciudad y cerrar el día al otro lado de la bahía habanera en el “Cañonazo de las nueve”. Otro día para no olvidar fue el paseo al balneario Varadero, 22 km de mar de incomparable azul a los pies de los jóvenes que no desaprovecharon la oportunidad de saludar la naturaleza cubana. Uno de los platos fuerte del encuentro fue poder acompañar al salesiano Carlos Luis Fernández Hernández en su ordenación sacerdotal, en la Parroquia San Juan Bosco de la Víbora. El resto de las actividades sucedieron en los predios de la Finca de las Hijas de María Auxiliadora en Peñalver, donde no quedó piedra sin remover ante la algarabía.

Para María Rafaela, joven de la Casa de Santa Clara, la experiencia no tiene comparación: “es cierto que es la primera vez que vengo a alguna actividad como joven, antes lo hice como adolescente, pero aun así considero que esta convivencia será histórica. Estamos extrañados pues nunca antes habíamos compartido tantos días, bajo un mismo techo con jóvenes de otros países, pero ha sido muy fácil. Lastima que no hayan más días, creo que con una semanita más perfeccionaríamos el merengue dominicano y ellos la salsa cubana”.

Lilian Ramón, animadora de Camagüey, también opina que el evento marca una pauta en su vida: “Dios siempre se las arregla para sorprendernos, antes de esta experiencia creía que había visto todo en actividades de Pastoral Juvenil, pero el Felices cambió esa percepción. Estoy agradecida a Dios, a la Virgen y a Don Bosco”.

Para muchos las horas volaron y aunque disfrutaron al máximo, sienten que quedó suficiente energía para seguir; pero la vida es más que una reunión de amigos, es en nuestra cotidianidad donde se reafirman los valores aprehendidos. Será allí, en la casa, en la escuela, en el Oratorio, en la parroquia; donde estos jóvenes proyecten la riqueza de este encuentro. Será la mejor oportunidad para testimoniar que valió la pena el sacrificio de muchos, el cruzar el Caribe o atravesar la Isla de Cuba, los desvelos y desventuras; y será allí donde resonará mejor cantado la letra y la melodía que dice:

Salesiano soy,

han pasado 100 años de pura alegría,

y hoy somos muchos con un corazón”

Por Alejandro Satorre Morales

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