La huella del padre Vandor en Santa Clara

Eucaristía dominical

Para los católicos santaclareños, para los salesianos del mundo, octubre se convierte en el mes del Siervo de Dios Padre José Vandor. En él nació, fue bautizado en su natal Hungría, hizo sus primeros votos como salesiano y murió. Sembrador de paz, hombre de Dios, de Jesús Sacramentado, de la Virgen, humilde, virtuoso, alegre, sacerdote de profunda huella espiritual; son algunas de las tantas virtudes que destacan quienes tuvieron el privilegio de conocerlo. Virtudes que vivía con tal autenticidad que las transmitía sin palabras. Educaba en la paciencia con su paciencia, en la caridad con su caridad, en la humildad con su humildad, en la entrega con su entrega.

El padre Vandor llegó a Cuba en el año 1936. Luego de su paso por varias comunidades salesianas en Cuba y una breve estancia en República Dominicana arriba a Santa Clara el 8 de diciembre de 1954 donde permaneció durante 25 años hasta su muerte el 8 de octubre de 1979. Y precisamente aquí, en la ciudad que le abrió las puertas, se convirtió en una de las figuras de impacto social más notables de la época -aun siendo un hombre de gran humildad-, pues no sólo se encargó de la iglesia del Carmen y de la edificación y dirección del colegio de Artes y Oficios “Rosa Pérez Velasco”; sino que atendió una extensa e importante zona diocesana en los difíciles años 60. La iglesia de La Pastora, La Catedral, La Santa Cruz, entre otras; atesoran hoy el recuerdo de la presencia del padre Vandor

En diciembre de 1965 se erigió como parroquia la iglesia del Carmen siendo nombrado como su primer párroco, ejerciendo el apostolado entre sus feligreses y atendiendo a todos con especial cariño. Amante de la Eucaristía y de la Virgen Santísima, asumió la enfermedad de artrosis reumatoidea con la misma entereza con que aceptó su vocación: “aunque me cueste, siempre diré: amén”; solía decir, actitud que aprendió de la Virgen, quien fue su apoyo, su protectora, la intercesora a lo largo de su vida. Desde su sillón de ruedas continuó su misión de entrega por todos, hasta el punto de ser llamado “el pararrayos de la diócesis” por el entonces obispo de Santa Clara Mons. Fernando Prego Casal.

Su sonrisa perenne traslucía el gozo profundo de quien está cerca de Dios. Su mirada era la mirada del Padre amoroso que vela por el bien de sus hijos, y esa mirada alegraba el alma de quienes trataban con él. Estar cerca del padre Vandor era vivir la paz del que está en presencia de Dios porque lo transparentaba con toda su existencia, con su actuar, con su paso entre las personas. Su oración constante, mostraban en él a un hombre apacible y sereno, su cercanía autentica con Jesús, su plena confianza en Dios. “Señor si tu lo quieres yo también, todo sea por tu bien y por tu gloria”- solía decir.

A 37 años de su muerte, continúa estando en la memoria de muchos fieles que lo recuerdan como un valiente sembrador de paz, un hombre de profunda unión con Dios, un educador sabio, un sacerdote ejemplar. Y así, unidos al testimonio de quienes lo conocieron, rezamos para que su fama de santidad toque los corazones del mundo y podamos verlo inscrito en el libro de los santos.

Por Yuliana Denis

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Un comentario para “La huella del padre Vandor en Santa Clara”

  1. Miriam dice:

    Querido Padre Vandor tú que sufristeis con tanta entrega los dolores horribles del artritis reumatoidea,y estás en presencia de Dios,mira con bondad a esta hija tuya que te ama,e intercede al Padre porque milagrosamente me sane de esta enfermedad que me imposibilita cumplir con mis obligaciones,Una sola mirada tuya a María Auxiliadora bastará para que su Hijo haga su voluntad ponme bajo su protección.Te lo pido,aunque tú sabes que si no es la voluntad del Padre mi sanacion te quiero igual,Amen

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