Mi experiencia de vida en Santa Clara

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Durante el verano 2018 las Casas Salesianas de Cuba recibieron a cinco jóvenes españoles que ofrecieron voluntariamente días de sus vacaciones para colaborar con nuestras Obras, fundamentalmente en Veranos Educativos y Convivencias. Las impresiones y gratificación de uno de ellos queda expresado en el siguiente testimonio escrito.

El primero de julio llegué a la capital de Cuba, La Habana. Ocho días después tomé una guagua para mi destino: Santa Clara. Siendo sincero, mis expectativas hacia la experiencia que iba a vivir no eran muy altas, quizá por los intensos días que había vivido en la Obra Salesiana María Auxiliadora en La Habana Vieja. Pero nada más pisar suelo santaclareño noté la esencia de su singularidad. Los carretones de caballo, sus paisajes naturales y urbano, los concurridos parques, su oferta artística y cultural; la ciudad me fue cautivando poco a poco, pero sobre todo su gente; quienes proporcionaron de una manera constante y muy enriquecedora el hecho de ir descubriendo un nuevo camino, un ejemplo de vida, en definitiva, un modo de hacer y sobre todo de ser.

A pesar de mi breve estancia mis aprendizajes basados en el encuentro personal conmigo mismo han sido incalculables. A pesar de que he intentado hallar una fórmula mágica que resuma el éxito de esta experiencia, no he sido capaz. Pero sí me atrevo a citar algunos de los ingredientes que han formado parte de la mismo y son los siguientes: cercanía, acogida, humildad, sencillez, compromiso, pasión, amor, fe y mucho corazón. Estoy convencido que la receta se asemeja bastante a la propuesta que hace el Rector Mayor de los Salesianos en el Aguinaldo de este año, que no es otro que “el arte de acompañar”.

Obviamente, nada de esto hubiera sido posible si no hubiese encontrado gente con una gran disposición para compartir todo esto. Ellos fueron los que hicieron posible que creciera como persona. Comenzando por la oportunidad de celebrar la Eucaristía en el humilde salón de una Casa de Misión en uno de los barrios periféricos de la ciudad junto a una comunidad de avanzada en edad pero que mantienen una tremenda ilusión por juntarse y celebrar su fe. Agradezco también a la comunidad salesiana que me acogió. Me hicieron sentir como en mi casa compartiendo mesa, valores, agradables conversaciones y profundas reflexiones. Qué decir del dinamismo, frescura y ganas de vivir que irradian siempre los adolescentes, juveniles y jóvenes que además de disfrutar y exprimir su Verano Educativo nocturno, después no dudaron en dar gratis lo que habían recibido gratis y se pusieron manos a la obra para ofrecer su mejor versión guiando, enseñando, promoviendo valores y educando con cariño a las futuras generaciones, que no son otros que los niños del barrio y de la ciudad en su Verano Educativo. Ellos, los preferidos de Don Bosco, a quienes vi disfrutar y crecer al mismo tiempo; sin duda recompensaron todo mi trabajo y mi esfuerzo dedicado a ellos con cada sonrisa, beso y abrazo.

Por supuesto no me puedo olvidar del grupo de Salesianos Cooperadores, la pieza clave en este engranaje, quienes hacen en gran medida que todo esto sea posible gracias a su liderazgo, compromiso, trabajo, constancia y tenacidad. Me gustaría agradecer también de alguna manera a la comunidad parroquial de Nuestra Señora del Carmen, que me acogió con gran cariño y me dio la oportunidad de vivir con gran devoción la Novena dedicada a su Patrona; además de poder participar en la preciosa procesión amenizada con cánticos marianos y mucha fe.

Muy agradecido a todas las personas que se cruzaron en mi camino y aportaron su granito de arena para posibilitar que esta experiencia fuera tan gratificante para mí. Es cierto que necesitaría otras tantas líneas para nombrarlos a todos, pero puedo asegurar que esta tierra y cada uno de ellos se ha ganado un lugar privilegiado en mi corazón. Reciban un afectuoso saludo. Bendiciones para todos.

El verano educativo

Es algo más que instructivo.

Jugar, reír, y cantar

Es lo que hace al niño soñar.

Don Bosco siempre presente

En la oración, en el juego y en la mente.

Dinámicas, bailes y paseos

Satisfacen los deseos

De los que algún día serán

Los que a cambiar el mundo ayudarán.

Buenos cristianos

Y honrados ciudadanos,

Es lo que se consigue solo con amarlos.

Pd: Tampoco olvidaré nunca las noches en el Mejunje, los intentos por aprender a bailar en rueda de casino, las horas invertidas en el “malecón sin agua” de Santa Clara, los conciertos disfrutado…. en definitiva, las noches santaclareñas y su gente.

Jokin Linaza, voluntario de País Vasco, España

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Un comentario para “Mi experiencia de vida en Santa Clara”

  1. René Santillana dice:

    Los de “Las Villas”, en particular los d3 a Santa Clara, somos así. Pero para se así, debemos tener en cuenta que nuestra enseñanza Cristiana fue levantada sobre los principios Salesianos de Don Bosco. Una vez al año nos reuníamos en Santiago de Cuba o en Peñalvet,lugar que llamaba”La Finca de las Monjas”. Vendíamos botellas para el transporte y el resto iba por parte de la Comunidad Salesiana. Pero la mayor felicidad era el reencuentro con lo hermanos de Santiago, algunos de Camagüey, los de Las Villas y los restantes eran de María Auxiliadora y de la Parroquia de San Juan Bosco, en La Vibora. Siempre teníamos muchísimos amigos que no eran Salesianos pero que gustaban la manera de nuestro desarrollo espiritual. La acogida Sacerdotes españoles era bien esperada y la de nuestros Párrocos también. Padre Bruno, Padre Eduardo, Padre Adrian, que decir del Padre Pacheco, todos eran y aún son nuestra fuerza. Han pasado muchos años desde que dejamos de ser adolescentes y también jóvenes. Han pasado muchos años y estamos separados, pero nunca estamos solos. En diferentes países, estamos comunicados y nos apoyamos porque somos Salesianos y familia. Y siempre recibimos con cariño a todos los que quieran venir hasta donde estémosl. Aunque visite a Maria del Carmen solo cuando Padre Bruno viene, tengo la dicha de encontrarme allí en su casa con muchos hermanos. Aunque no veo nunca a mi hermanita Yania, estamos unidos y comunicados por teléfono y Facebook. Rosy y Antonio Tomas,que sorprenden con sus visitas desde España.Y que decir de mis hermanos de La Víbora, Luisito, Pepito, Hugo, el Yoyi, Oderay con su gran pasión para compactar voces para ese gran coro, todos siempre bien recordados. Y los que ya no están físicamente, pero siempre vivos en nuestros corazones, Ramonsito Junco, Socha, Padre Hectico, todos nuestra fuerza ayer, hoy y siempre. Así que aunque no estemos allí, otras generaciones los recibirán con el mismo cariño de siempre, eso está garantizado de por vida. Vayan a Santa Clara, a Santiago, a Peñalver, a donde deseen, allí estarán nuestros hermanos para recibirlos como se merecen!

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