Salesianos Cooperadores de Santa Clara celebraron sus bodas de coral

Salesianos Cooperadores Santa Clara

Santa Clara, 31 de enero.- 36 años nos separan de aquel “Prometo” que dio el primer grupo de salesianos cooperadores de Cuba en el corazón de la isla. En acción de gracias por el testimonio de hombres y mujeres que en los albores de los ´80 desearon profundizar su vida de fe y su compromiso eclesial, los miembros del centro local Padre José Vandor recordaron a los que los precedieron en la Eucaristía celebrada en la parroquia Nuestra Señora del Carmen y presidida por el obispo de la diócesis, monseñor Arturo González Mamador.

El primer paso de aquellos 19 hermanos no fue el que finalmente consolidó esta inquietud, pues luego de tener una experiencia con un grupo de espiritualidad oblata, fue el padre Alberto Ruiz quien les propuso conocer la vocación de Salesianos Cooperadores; y el 31 de enero de 1982 realizaron el acto celebrativo público ante el Inspector Provincial Enrique Mellano y monseñor Fernando Prego Casal, obispo de Santa Clara. Al mes siguiente otros grupos harían similar acto en La Habana Vieja y Santiago de Cuba.

Ya lo eran, pero desde entonces con más motivos, serían puntales no solo de la Parroquia del Carmen sino de la diócesis santaclareña y de la Cuba salesiana. La historia se comenzó a teñir, y hoy continúa haciéndolo, del nombre de Fillí Pérez, Celia Cardoso, Cheo Fernández, Antonio Tarajano, entre otros; y de quienes todavía están entre nosotros: María del Carmen, Nelita, el diác. Juan Carlos Urquijo, diác. Pepe y su esposa Xiomara. Eternos padres, eternos catequistas, eternos inspiradores, artistas, maestros, cronistas, animadores.

Por ello, en la celebración de la solemnidad de san Juan Bosco, los actuales salesianos cooperadores frente a los salesianos, sacerdotes, fieles y su obispo, renovaron sus promesas y ofrecieron una rosa por cada uno de los fundadores del centro local. Símbolo del hermoso y difícil camino que trazaron y aludiendo al sueño de la pérgola que tuviera Don Bosco, confiando que María los auxilia. Y mientras los pétalos y espinas formaron “un diluvio de rosas” se unieron las plegarias de gratitud a ellos con la ilusión de que Dios seguirá bendiciendo la Obra para continuar siendo portadores de su sonrisa a los jóvenes y a los más necesitados, en esta amada ciudad que se ha hecho más santa y clara con el padre Vandor y la Familia Salesian.

Por Caruchy Castellanos y Alejandro Satorrre Morales

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