Tengo razones pa´ vivir

Wilgen Cancio, SDB junto a los jovenes en la celebración pascual

Santiago de Cuba, abril.- La Semana Mayor del cristiano en la parroquia de María Auxiliadora fue un verdadero espacio de encuentro con la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, especialmente para la juventud, que una vez más vivió la tan esperada Triduo Pascual Juvenil. Esta vez, dándole un sentido, en el que el lema vino a resumir todo cuanto aconteció: “Tengo razones pa´ vivir”. Los jóvenes por estos cinco días, desde el miércoles hasta el domingo, hicieron de esta fiesta un motivo para recordar.

Previamente se sabían quiénes participarían, alrededor de setenta jóvenes que fueron divididos en siete equipos cuyos nombres no eran más que algunas de las razones que el ser humano ha encontrado para darle sentido a su existencia: Amor, Alegría, Fe, Amigos, Vida, Trabajo, Familia. Al frente de cada uno de estos se encontraban dos animadores, que guiados del Salesiano Carlos Luis, fueron los que planificaron y organizaron  las distintas actividades.

Varios fueron los momentos significativos vividos por los jóvenes. El jueves, se insistió en la familia y en la Fe, para ello todos experimentaron una enriquecedora pascua judía, previa a la Eucaristía con la comunidad, para saber cómo los judíos celebran su “paso”, y el sentido que Jesús le imprimió a la misma. Otro momento, considerado el más emotivo de toda la Pascua Juvenil, fue las lecturas de cartas mandadas por seres queridos: familiares o amigos, las cuales sacaron muchas lágrimas de los participantes, pues en ellas venía escrito lo importante que son y lo mucho que se les quiere, las cualidades que poseen y lo orgulloso que se está de tenerlos en sus vidas. La hora de encuentro del viernes, en el que se quiso insistir en los Amigos y el Amor,  fue a las cinco de la tarde. Desde el patio de Don Bosco, se partió hacia la capilla de San Rafael en El Cayo, ubicado en la bahía santiaguera. Los jóvenes por primera vez en una Pascua, pasaron una noche juntos en Vigilia de oración, en donde se les ungió con el Santo Crisma, y en donde la contemplación de la Cruz era el objetivo central. Todo esto aconteció luego del Vía Crucis por todo el Cayo, que estremeció el lugar y en el cual participó toda la comunidad, haciéndose partícipes de las oraciones, cantos y actos realizados en el mismo. El padre Wilgen Cancio, SDB,  animó lo ocurrido este viernes. De regreso el sábado con los utensilios propios de limpieza y con una sencilla ayuda material, se dirigieron a hogares de personas de la comunidad, cuya carencia material y física les impedía vivir con las necesidades básicas del ser humano cubiertas. En estas casas el trabajo fue duro, el contacto con quien realmente necesitan de la fraternidad cristiana fue cercano y muy profundo. Los muchachos al comentar este servicio, no podían dejar de distinguir lo bien que se habían sentido tras ayudar y dar lo mejor de sí al necesitado, y sobre todo, quedaron consternados con las carencias económicas que confrontaron, coincidiendo en que existe una deuda con ellos. El domingo como es tradición, fueron a la playa a vivir la fiesta de la Resurrección, luego de festejar y dar gracias a Dios en la misa matutina.

Unos días fantásticos, nada de monotonía, nada de vivir la Pascua por vivirla. Se sintió el ánimo de los jóvenes, sus deseos de ser protagonistas, su alegría, el compartir en familia, la vida de grupos. En estos días se reorientaron las razones de vida de cada uno, o se solidificaron. “Tengo razones pa´ vivir”, fue una razón más para seguir motivando la participación de la juventud en este evento, el cual se ha convertido en esencial, y prioritario dentro de la planificación anual de la Pastoral Juvenil en Santiago de Cuba.

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