Testimonio - Presentando mi Cuba a Don Bosco

Visita del Padre Juan Bechi a Cuba
Visita del padre Angel Fernandez a Cuba

Cuando tenía diez años tuve la oportunidad de conocer el entonces Rector Mayor al visitar la obra salesiana de Santa Clara. Todavía recuerdo aquellas sencillas palabras que mi catequista pidió memorizara muy bien para esa mañana: “Padre Juan Bechi: Yo estoy aquí en nombre de todos los niños de esta ciudad que queremos mucho a Don Bosco…” En realidad, no tenía mucha conciencia de quién tenía en frente; solo le había oído esa difícil palabra (rector) a mi papá que era profesor de la universidad, pero por la forma en que la pronunciaba tenía la certeza que se refería a alguien importante. Además, como nos habían dicho que era el sucesor del santo de los jóvenes que quiso mucho a los niños, el que se encontraba a un lateral del templo, se me hacía una confusión bastante grande en mi entendimiento inocente que empezaba a descubrir la Familia Salesiana.

Pasaron los años, 20 exactamente, y esta vez aquella niñita ya se había convertido en salesiana cooperadora. Con muchos amigos en Peñalver, la casa de las Hijas de María Auxiliadora en La Habana, nos reunimos el 4 de febrero para recibir a Don Ángel, el Rector Mayor de estos tiempos, padre y maestro de los jóvenes de hoy que venía a Cuba para celebrar los cien años de la presencia de los salesianos en nuestro país y en Las Antillas.

Al verlo, la emoción absolvió todos los demás sentimientos y tomé conciencia de ello cuando, con una sonrisa, me dijo: “¡A ver, tú, que pareces un popurrí, preséntame a Cuba y a los cubanos!”. Creo que por varios segundos vi el mundo en cámara lenta, él no sabía que muchos años atrás yo había hecho lo mismo, pero así son los regalos inesperados de la Providencia donde cada acto nos reafirma que estamos conectados con lo Trascendente. Me levanté, respiré profundo y poco a poco comenzaron a salir las palabras. Lo que pasó después, ya es historia y me lo recuerdan de vez en cuando. Entre cantos, vítores, bromas y risas nos fuimos presentando. Cada grupo con su identidad, cada casa con su estilo, sus símbolos, su cultura tan propia que hace de los cubanos un verdadero “ajiaco”, pero herederos de este carisma salesiano que nos hace universales, que nos identifica en todos los lugares. Por ello, estoy segura, Don Ángel se sintió en familia, como en casa.

Visita del Padre Juan Bechi a Cuba

Visita del Padre Juan Bechi a Cuba

Ahora veo las fotos de esos momentos, rememoro los sentimientos que no puedo expresar con palabras y siempre vuelve a mi memoria un pensamiento: “Conocí a Don Bosco y le presenté a Cuba y a mi Familia”. Y los alegres latidos del corazón  se juntan con una sonrisa que se dibuja en los labios.

Por Caruchy Castellanos

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