Mensaje dominical

1er DOMINGO DE ADVIENTO

EVANGELIO: Mc 13, 33-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo es el momento.

Es igual que un hombre que se fue de viaje, dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados una tarea, encargando al portero que velara.

Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os encuentre durmiendo.

Lo digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!

COMENTARIO

Empiezo la reflexión con una pequeña historia que dice:

Había una vez un barquito que vivía dentro de una botella de cristal. Era feliz, porque creía que aquello era todo lo que existía. El amo del barquito de la botella de cristal, se aficionó en la colección de más barquitos en botellas. Así que acabó comprando todos los barquitos que encontró. Nuestro barquito protagonista se dio cuenta que había otros mundos, muchos, encerrados en otras muchas botellas.

Por eso, aquel día, todos los barquitos decidieron empujar con todas sus fuerzas con la proa y con los palos afilados hasta que los cristales de todas las botellas se rompieron. Entonces, todos los barquitos empezaron un lento camino hacia el mar. Se alegraron mucho, porque allí todo era de verdad, las olas, el muelle, el puerto, otros barcos,… El mundo entero era de verdad.

Allí sabían qué era cada cosa y quién era cada uno. Desde aquel momento pudieron empezar una nueva vida sincera y feliz.

Esta historia está relacionada con lo que viene a continuación.

Hoy empieza el Adviento y Adviento viene de una palabra latina que quiere decir “venida”. Los cristianos no se han inventado esta palabra. Los romanos utilizaban la palabra ADVIENTO, para indicar la venida solemne de un personaje importante. Esta venida era anunciada con mucho tiempo, porque se preparaba adecuadamente. Venida de alguien que anuncia su llegada a través de pregoneros que proclaman a los cuatro vientos la visita de su Señor.

Adviento, en lenguaje cristiano, quiere decir la venida de Jesús, el Dios que se hace hombre como uno de nosotros.

Se nos invita, a los cristianos, a prepararnos durante este tiempo para la llegada de Jesús. Durante los próximos días te invito a preparar tu corazón para acoger al Señor que viene.

El Adviento es un tiempo de preparación, porque pide esfuerzo. El Adviento es un tiempo de alegría para que podamos vivir de verdad la Navidad.

Empieza el Adviento: ¡Vigilad!, ¡Velad!

Como cada año, el Adviento nos recuerda que nuestra actitud ha de ser la de vigilar, la de procurar que nada ni nadie nos impida ser nosotros mismos, ni perder de vista que nuestro egoísmo es lo que más se opone a la bondad de Dios.

El Adviento nos anima a salir de nosotros mismos, de nuestro pequeño y mísero mundo, como los barquitos de las botellas de cristal de la historia.

El mensaje de Adviento es, “velad, vigilad”, estad siempre a punto para acoger a Dios que viene a menudo en forma de necesitado, como el Niño Jesús que no tuvo otro lugar para nacer que un establo de animales, porque la gente no supo acogerlo.

Jesús está cerca. Jesús viene a nuestro mundo, a tu vida, a la mía. También hoy, cada día, siempre. ¡Búscalo ahora, que se deja encontrar! ¡Vigila! Prepárale un lugar en tu corazón. Estate atento a las señales que anuncian su venida. Dale gracias porque se hace uno de nosotros, hoy y siempre, para ti y para mí, para todos.

Que la fuerza de la Palabra de Dios y de la Eucaristía nos ayuden a esperar activamente al Señor que cada dia viene a nuestras vidas, a cada uno de nosotros.

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